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11 novembre 2013

Fotógrafo de guerra : A más cerca de la guerra civil siria


Los fotoreporteros suelen hacer soñar generaciones de reporteros en ciernes. El 22 de Octubre 2013, Robert Capa habría tenido cien años si no hubiera muerto en Indochina el 25 de mayo 1954. Por su brillo, su valor y compromiso, Capa contribuyó en crear, y en gran parte en mitificar, una profesión entera. JM Lopez es un fotoreportero quien merecería ser considerado como un digno heredero del genial húngaro. Formado en la fotografía en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, JM Lopez trabajó esencialmente para La Crónica de León hasta 2009. Decide convertirse en fotógrafo independiente y multiplica las escapadas lejos de su España natal: Irán, Kosovo, Haití, Guatemala… A partir de este momento, trabaja con las más prestigiosas publicaciones del mundo como el New York Times, Le Monde o también El País. Para LPO, aceptó compartir su experiencia de reportero en tiempo de guerra. 


Acabas de regresar de Alepo en Siria, puedes describirnos la situación actual en la zona? Cuál es el equilibrio entre los rebeldes y las fuerzas leales?

La situación actual en Siria es muy complicada. Por una parte, está el Ejercito Sirio y por otra parte, todos los grupos rebeldes. Ninguno de los dos bandos parece suficientemente fuerte para ganar al otro y la guerra ha entrado en una fase de estancamiento. Además en el bando rebelde la aparición de grupos islamistas muy próximos a Al-Qaeda ha generado muchas tensiones con el FSA llegando incluso a enfrentamientos entre ellos y también con los rebeldes kurdos.

Presenciaste combates, ¿Fuiste testigo del uso de armas no convencionales?

No, yo hasta ahora no he sido testigo directo de estos ataques aunque tengo colegas que si lo han sido.

El nueve de octubre, el primer ministro francés hizo público el nuevo rapto de dos periodistas
franceses: Nicolas Hénin y Pierre Torres. Reporteros sin Fronteras habla de un “incremento
inquietante del número de raptos”. Sentías tú esta amenaza en Siria? ¿Es este riesgo un tema que se habla entre reporteros? ¿Cómo puede uno protegerse de este riesgo?

El problema de los secuestros de periodistas en Siria ha llegado a un límite en el que muy pocos son los que se arriesgan a trabajar allí ahora. Los grupos islamistas están secuestrando a todos los extranjeros que encuentran e incluso ofrecen recompensas a quien les entregue alguno. Contra eso es muy difícil protegerse, solo teniendo mucha experiencia, muy buenos contactos y mucha suerte. Conocer bien el área por la que te vas a mover y dejarse ver lo menos posible son también otras precauciones que hay que tomar. Además ahora hay que ir siempre escoltado por alguna brigada de absoluta confianza.

Has elegido trabajar como freelance. ¿Te da este estatuto la impresión de tomar más riesgos que un fotógrafo de una agencia o de uno que tiene el apoyo de la redacción de un periódico? Por ejemplo, tienes un guía, una persona que le informe sobre la zona, que te introduzca en los lugares en guerra? Cómo lograste entrar en Siria?


Yo creo que los riesgos a la hora de enfrentarte a una situación son los mismos para todos, lo que tal vez pueda facilitarte el estar en un medio de comunicación es cuando hay algún problema. Lo que pasa ahora es que como la situación es tan complicada los medios de comunicación no quieren problemas y no mandan a sus reporteros a cubrir el conflicto y somos los freelances los únicos prácticamente que estamos trabajando allí. Tanto unos como otros nos movemos con un guía que recibe el nombre de fixer, normalmente también sirve de traductor y a veces de conductor, tiene que ser una persona que conozca muy bien la situación y tenga buenos contactos con los diferentes grupos rebeldes.

© JM Lopez

Cuando uno se encuentra en el medio de la zona de combate, ¿Cómo se sitúa un fotoreportero respecto a su tema? No existe el riesgo de una contradicción entre la necesidad de tomar distancia respecto a los que usted fotografía mientras que en realidad son los únicos que pueden protegerle?

En ese sentido como yo lo entiendo, trabajar en una zona de combate no es muy diferente de trabajar en cualquier otro sitio, uno tiene que intentar mantenerse imparcial y ser honesto con el trabajo que está realizando.

Por cierto, ¿Como lograste ser aceptado por los rebeldes ?

La población siria es tremendamente hospitalaria y eso incluye por supuesto a los rebeldes. Además muchos de ellos antes tenían otro oficio como panadero, maestro o vendedor lo cual hace que te vean como alguien muy parecido a ellos, que en un momento determinado tuvieron que empuñar las armas. La relación es muy cercana y más cuando en alguna ocasión has compartido comida y cama con ellos.

Cubriste en su carrera profesional otras zonas de conflicto (Afganistán, Irak) antes de llegar a Siria. Algunos reporteros con veinte o treinta años de experiencia afirman que no han visto nunca combates tan violentos como los de Siria. ¿Has tenido este mismo sentimiento?


Se suele decir que cada guerra es diferente, en Siria los combates están muy centrados en las ciudades lo que provoca muchas bajas civiles, bombardeos indiscriminados y a medida que se dilata en el tiempo mucha destrucción. Para mi es la peor guerra que he visto pero no creo que sea muy distinta a la de los Balcanes o Líbano.

© JM Lopez

El fotoreportero de leyenda, Don McCullin, viajó a Siria en 2012. Al volver, declaró “es tiempo para mí de dejarlo, de renunciar a mi carrera de reportero. Tengo ganas de belleza”. Después de semejantes inmersiones en medio del caos, tienes a veces esta misma necesidad? O te parece que en medio del conflicto, uno consigue sacar una parte de belleza, a pesar de todo?

La guerra es seguramente el peor sitio para estar, hay poco de belleza allí, a pesar de todo seguimos yendo porque es necesario contar lo que está pasando. Todo tiene su momento pero yo creo que aún no me ha llegado el momento de dejarlo.

Un debate ha agitado el ámbito de los reporteros gráficos, después de la publicación por Time
Magazine de fotos muy explicitas de la ejecución sumaria de soldados leales al poder. Por su seguridad, el fotógrafo prefiere permanecer anónimo. Cuál es tu opinión acerca de estas imágenes?

Son unas imágenes muy duras pero no es la primera vez que se ven ejecuciones, ahorcamientos en Irán o Pakistán, lapidaciones en Afganistán, o gente que se quema a lo bonzo. Yo creo que los fotógrafos estamos para retratar todo tipo de situaciones y en casos como estos siempre queda la duda de si realmente actuaron así porque había un fotógrafo delante.

Una pregunta más técnica: como fotógrafo, ¿cuáles son tus métodos en el terreno y que cámaras, qué objetivos suele utilizar?

Me gusta trabajar con un equipo ligero, sin teleobjetivos ni zoom, tampoco uso nunca flash.

Tengo 2 cuerpos de cámara Canon 5D Mark II y los objetivos que uso 24, 35 y 50 mm, fijos y luminosos. Me gusta estar cerca de lo que esta pasando.

© JM Lopez

Parece que hoy en día todo el mundo se convierte en fotógrafo. El medio se está democratizando por la llegada de los Smartphone y aplicaciones como Instagram. Las poblaciones afectadas se convierten en periodistas-ciudadanos como lo muestra el ejemplo de Lens of a Young Deri. Algunos podrían preguntarse sencillamente si los fotoreporteros siguen siendo útiles en el terreno. ¿Qué más aportas respecto a un joven Sirio con su Iphone o su compact?

La profesionalidad. El periodismo ciudadano esta muy bien porque hay veces que llega donde los profesionales no llegamos pero a veces nos olvidamos que no siempre ofrece una información veraz y contrastada.

Se suele decir de los periodistas y de los fotógrafos que son como los « perros guardianes » de la democracia. ¿Le da tiempo a uno pensar en este tipo de cosas cuando se encuentra en Siria?

Cuando estas en Siria o en cualquier otro lugar trabajando, no tienes mucho tiempo para pensar en estas cosas precisamente, aunque las comparto totalmente, quizá son reflexiones para otro momento.

Te encuentras en España hoy pero ¿tiene la intención de volver a Siria?

La intención existe pero veremos a ver el mes que viene como está la situación allí y si los medios con los que colaboro quieren que vuelva.



Las fotos presentadas en este artículo han sido premiadas al International Photography Awards.

Entrevista realizada por Hugo Berriat
Traducción : Joanne Rojas Rodriguez
Gracias a Cécile Cochois para su ayuda lingüística




30 octobre 2013

Photographe de guerre : au plus près de la guerre civile syrienne.


Les photojournalistes ont fait – et font toujours – rêver des générations de reporters en herbe. Le 22 octobre 2013, Robert Capa aurait dû avoir cent ans s’il n’avait pas trouvé la mort en Indochine le 25 mai 1954. Par son panache, son courage et son engagement, Capa a contribué à créer – et en grande partie mythifier – une profession. JM Lopez est un photoreporter qui mériterait d’être considéré comme un digne héritier du génial hongrois. Formé à la photographie à l’école des arts et métiers d’Oviedo, JM Lopez a essentiellement travaillé pour La Crónica de León jusqu’en 2009. Il décide par la suite de devenir indépendant et multiplie les escapades loin de son Espagne natale : Iran, Kosovo, Haïti, Guatemala… Il collabore depuis avec les plus prestigieuses publications mondiales comme le New York Times, Le Monde ou encore El País. Pour LPO, il a accepté de partage son expérience de reporter en temps de guerre.

Tu viens de rentrer d’Alep en Syrie, peux-tu nous décrire la situation actuelle dans cette zone, notamment entre les rebelles et l’armée syrienne ?

La situation actuelle en Syrie est très compliquée. D’un côté, il y a l’armée régulière syrienne et de l’autre tous les groupes rebelles. Aucun des deux clans ne semble suffisamment fort pour l’emporter sur l’autre et la guerre est à présent entrée dans une phase d’enlisement. De plus, l’apparition de groupes islamistes proches d’Al-Qaïda chez les rebelles a entraîné beaucoup de tensions au sein de l’ASL (Armée Syrienne Libre, ndlr) allant même jusqu’à l’affrontement, comme ce fut également le cas face aux Kurdes.

Tu étais au cœur des combats en Syrie. As-tu été témoin d’usage d’armes non-conventionnelles ?

Non, jusqu’à présent je n’ai pas été personnellement témoin de ce genre d’attaques mais j’ai des collègues qui, eux, l’ont été.

Le neuf octobre, le premier ministre français a rendu public l’enlèvement de deux journalistes français : Nicolas Hénin et Pierre Torres. Reporters Sans Frontières parle d’une « recrudescence inquiétante du nombre d’enlèvements ». Te sentais-tu menacé lorsque tu étais en Syrie ? Ce risque est-il un sujet de conversation entre reporters ? Comment peut-on s'en protéger ?

Le problème des enlèvements de journalistes en Syrie est à ce point critique que peu nombreux sont ceux qui aujourd’hui se risquent à travailler là-bas. Les groupes islamistes kidnappent tous les étrangers qu’ils rencontrent et offrent même une récompense à qui le leur en livrera un. Il est très difficile de se protéger face à cela, il faut juste beaucoup d’expérience, de très bons contacts et beaucoup de chance.
Bien connaître la zone dans laquelle tu te rends et se faire le plus discret possible font aussi parties des précautions qu’il faut prendre. De plus, il faut toujours aller sur le terrain escorté par une brigade en laquelle tu as une confiance absolue.

Tu as choisi de travailler en tant que freelance. Ce statut te donne-t-il l’impression de prendre plus de risques qu’un agencier ou qu’un photographe qui possède l’appui d’une rédaction ? As-tu un guide qui t’informe sur la zone de combats ? Comment as-tu réussi à entrer en Syrie ?

Lorsque l’on est confronté à ces situations, je pense que les risques sont les mêmes pour tous. En cas de problème, travailler au sein d’un média peut peut-être t’aider. Actuellement, étant donné que la situation est très compliquée, les médias cherchent à éviter les problèmes et n’envoient pas leurs reporters couvrir le conflit, et nous sommes pratiquement les seuls, les freelances, à travailler là-bas. Les uns comme les autres, nous nous déplaçons avec un guide appelé fixer qui normalement sert aussi de traducteur et parfois de chauffeur. Il faut que ce soit une personne qui connaisse très bien la situation sur place et qui possède de bons contacts avec les différents groupes rebelles.


« Si vos photos ne sont pas assez bonnes, c’est que vous n’êtes pas assez près » disait Capa. JM Lopez poursuit la même philosophie. © JM Lopez

Quand il se trouve au milieu de la zone de combat, comment un photoreporter se situe-t-il par rapport à son sujet ? Le risque d’une contradiction n’existe-t-il pas entre la nécessité de prendre de la distance vis-à-vis de tes sujets et le fait qu’ils soient les seuls à même de te protéger ?

Selon moi, la façon dont je travaille en zone de combat n’est pas très différente de la façon de travailler dans n’importe quel autre lieu. On doit essayer de rester impartial et d’être honnête avec le travail que l’on réalise.

Au fait, comment as-tu réussi à te faire accepter des rebelles ?

La population syrienne est extrêmement hospitalière et cela inclut naturellement les rebelles. De plus, auparavant beaucoup d’entre eux avaient un autre métier comme boulanger, professeur ou vendeur. Ils te voient alors comme quelqu’un qui leur ressemble beaucoup même si, pour leur part, ils ont dû prendre les armes à un moment donné. Il s’établit une relation étroite et plus encore lorsque, à certaines occasions, tu as partagé un repas et un lit avec eux.

Dans ta carrière, tu as couvert d’autres zones de conflit comme l’Afghanistan ou l’Irak. Certains reporters aguerris, avec parfois vingt ou trente ans de métier, affirment n’avoir jamais vu des combats d’une telle violence. As-tu eu le même ressenti ?

On a l’habitude de dire que chaque guerre est différente. En Syrie les combats sont principalement concentrés sur les villes ce qui provoque des bombardements aveugles, de nombreuses pertes civiles et, à mesure que le temps passe, beaucoup de destruction. Il s’agit de la pire guerre que je n’ai jamais vue mais je ne crois pas qu’elle soit très différente des guerres des Balkans et du Liban.


Ce combattant rebelle illustre le déséquilibre des combats. Il est armé d’un simple RPG pour lutter contre les chars de Bachar al-Assad. © JM Lopez

La légende du photoreportage, Don McCullin, s’est rendue en Syrie en 2012. A son retour, il a déclaré : « Il est temps pour moi de décrocher, de renoncer à ma carrière de reporter. J’ai envie de beauté ». Après de telles immersions au cœur du chaos, ressens-tu parfois cette même nécessité ou penses-tu qu’au sein d’un conflit, on arrive toujours à déceler une part de beauté ?

La guerre est certainement le pire endroit où l’on peut se trouver, il y a peu de beauté là-bas. Malgré tout, nous poursuivons notre travail car il est nécessaire de raconter ce qu’il se passe dans ces lieux en guerre. Il y a un temps pour tout mais je crois que ce n’est pas encore le moment pour moi d’arrêter.

Un débat a agité le milieu du photoreportage après la publication, par Time Magazine, de photos très explicites concernant l’exécution sommaire de soldats de l’armée régulière. Pour sa sécurité, ce photographe préfère rester anonyme. Quelle est ton opinion au sujet de ces images?

Ce sont des images très dures mais ce n’est pas la première fois que l’on voit des exécutions : des pendaisons comme en Irak ou au Pakistan, des lapidations en Afghanistan, des gens qui s’immolent par le feu. Je pense que nous les photographes, nous dépeignons toutes sortes de situations et dans des cas comme ceux-là, il se pose toujours la question de savoir si ces gens ont, oui ou non, agit parce qu’il y avait un photographe face à eux.

Une question plus technique à présent ; En tant que photographe, quelles sont tes méthodes sur le terrain et quelles boîtiers, quels objectifs as-tu pour habitude d’utiliser?

J’aime travailler avec un équipement léger, sans téléobjectifs ni zoom, et je n’utilise pas non plus de flash. J’ai deux boîtiers Canon 5D Mark II et j’utilise des objectifs 24, 35 et 50 mm, fixes et lumineux. J’aime être au plus près de l’action.


Un combattant rebelle se tient au milieu d’un salon où trônent les objets usuels d’une vie bouleversée par la guerre civile. © JM Lopez

On a l’impression que, de nos jours, tout le monde devient photographe. Le métier s’est démocratisé grâce à l’arrivée des smartphones et d’applications comme Instagram par exemple. Les populations affectées se transforment en journalistes citoyens comme nous le montre Lens of the Young Deri. Certains pourraient se demander simplement si les photoreporters sont toujours aussi utiles sur le terrain. Qu’apportes-tu de plus qu’un jeune syrien doté d’un Iphone ou de son compact ?

Le professionnalisme. Le journalisme citoyen est une très bonne chose parce qu’il y a des fois où les citoyens se trouvent dans des lieux où nous, les professionnels, ne pouvons pas accéder mais parfois nous oublions qu’ils ne fournissent pas toujours une information véridique et nuancée.

On dit souvent des journalistes et des photographes qu’ils sont les « chiens de garde » de la démocratie. As-tu réellement le temps de penser à ce genre de chose lorsque tu es sur le terrain ?

En Syrie ou dans n’importe quel autre endroit où tu travailles, tu n’as pas beaucoup de temps pour penser véritablement à ces choses-là, bien que je partage totalement cet avis. Peut-être que ce sont des réflexions que nous devons avoir à un autre moment.

Actuellement, tu es en Espagne mais est-ce dans l’optique de repartir en Syrie ?

L’intention est là, mais on va voir comment évolue la situation là-bas d’ici le mois prochain et si les médias avec lesquels je travaille souhaitent que j’y retourne.


Les photos présentées dans cet article ont été primées aux International Photography Awards.

Propos recueillis par Hugo Berriat.
Traduction : Joanne Rojas Rodiguez
Merci à Cécile Cochois pour sa précieuse aide linguistique.